lunes, marzo 30, 2026
InicioDestacadaDe plantón y de plantados

De plantón y de plantados

Cuando el poder juega a esconderse detrás de los iletrados  y la universidad queda en medio y bajo amenaza. 

Por Isaac Ramos López

Hace algunos días, las y los potosinos fuimos testigos de un episodio lamentable en la vida pública del estado. Legisladores locales y el rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) protagonizaron una especie de duelo de invitaciones rechazadas que dejó entrever algo más que simples problemas de agenda: expuso la pequeñez política con la que se están tratando temas de verdadera relevancia como lo es atender las necesidades de la universidad más importante de nuestro estado, las más grande y de mayor historia.

El primer llamado lo hizo el rector Zermeño Guerra. Convocó a diputadas y diputados a un encuentro dentro de un espacio  “neutral”, con el fin de dialogar sobre el presupuesto y las diversas necesidades de la institución. ¿El resultado?

Nadie acudió. Ni una sola legisladora, ni un solo legislador.

Al día siguiente, el Congreso respondió con otra invitación, esta vez dirigida al rector, para reunirse con la Comisión de Hacienda y abordar las necesidades de la universidad rumbo al presupuesto 2026. Pero el rector tampoco se presentó.

Así como los legisladores plantaron al rector, el rector plantó a los legisladores.

Hasta aquí, cualquiera pensaría en un simple desencuentro. Pero la reacción inmediata de al menos dos diputados —operadores políticos del gobernador Ricardo Gallardo Cardona— reveló la realidad: la intención del Congreso no era hablar del presupuesto, sino montar un acto de confrontación para desgastar públicamente al rector y usarlo como material propagandístico en los medios afines al gallardismo.

Un libreto que ya habíamos visto: primero generan el escándalo y luego acomodan la narrativa para que el “villano” sea quien ellos deciden.

Los legisladores y la obediencia al patrón político

Quienes conocen el trabajo legislativo en San Luis Potosí saben que la mayoría de diputadas y diputados no actúan movidos por el interés público, sino por intereses personales, partidistas y, sobre todo, por la línea que marca el gobernador. Su comportamiento lo ha demostrado una y otra vez.

Por eso no sorprende que la invitación al rector fuera, en realidad, una orden para armar un espectáculo de presión y desgaste. Porque el verdadero objetivo del gobernador no es solo “dialogar” con la universidad, sino controlar espacios de poder. Y ahí donde hay presupuesto, prestigio institucional o influencia social, el gallardismo quiere poner un pie… o ambos.

Hasta hoy, la UASLP ha sido uno de los pocos espacios a los que el gobernador no ha logrado entrar de lleno, y eso explica la insistencia, el estira y afloja y la necesidad de generar golpes mediáticos contra la figura del rector.

La UASLP tampoco es perfecta: y eso también hay que decirlo

Defender la autonomía de la universidad no significa ignorar sus problemas internos. Sería una irresponsabilidad.

La UASLP arrastra, desde hace años, prácticas que la sociedad conoce y ha terminado por normalizar:

• pensiones y prestaciones excesivas para grupos privilegiados;

• sueldos muy altos para ciertas autoridades, contrastando con pagos mínimos para muchos docentes que sí dan clase;

• falta de transparencia en nombramientos y contratación de personal académico;

• la necesidad de “palancas” o recomendaciones para obtener horas de clase;

• denuncias de acoso, abuso, consumo de alcohol en planteles y conductas impropias en varias facultades.

Todo esto dificulta defender a la universidad.

Pero también es cierto que la UASLP sigue siendo la institución educativa más importante de nuestro estado, y que el cambio tiene que venir desde adentro, no impuesto a la fuerza por un poder político que busca controlarla.

Lo que realmente está en juego

Hay dos cosas que la ciudadanía no puede perder de vista:

1. La autonomía universitaria no se negocia

La universidad es un espacio de libre pensamiento. Y ahí donde se pretende imponer una sola línea política —como pretende el gallardismo— se destruye el espíritu mismo de lo que significa una universidad pública: un espacio de ideas diversas, debate, formación y pensamiento crítico.

2. La universidad sí debe transformarse, pero desde adentro

Los cambios deben impulsarlos sus propios estudiantes, maestros e investigadores. Son ellos quienes conocen la institución, quienes la viven y quienes tienen el poder para mejorarla. La sociedad debe acompañarlos y exigir, pero sin dejar que el gobierno convierta a la universidad en su nueva oficina política.

La conclusión es sencilla y contundente

El gobernador quiere controlar la UASLP.

La universidad arrastra vicios que necesita corregir.

Y la ciudadanía tiene la obligación de defender la autonomía sin solapar las irregularidades.

Si permitimos que el poder político capture la universidad, perdemos todos.

Si permitimos que la universidad se mantenga sin cambios, también perdemos.

Lo que toca ahora es estar atentos, exigir y no quitar el dedo del renglón.

La UASLP debe operar en el 2026 con un presupuesto digno, que realmente cubra las necesidades de cada uno de sus espacios operativos y de la comunidad estudiantil, ello con un objetivo concreto, el fortalecimiento de la educación impartida ahí para que se vuelva a posicionar como una de las mejores del país.

Lo anterior no sucederá mientras el criterio del gobernador y sus lacayos, sea dar preferencia al show y al espectáculo por encima del tema educativo, así que a manifestarnos en las vías posibles para que los legisladores de todos los partidos dejen de ser serviles por lo menos en ese tema y ayuden a fortalecer a nuestra máxima casa de estudios. 

Porque una universidad libre y fuerte es indispensable para un estado como San Luis Potosí.

RELATED ARTICLES

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Most Popular

Recent Comments