Mientras San Luis Potosí arrastra rezagos en servicios básicos, salud y seguridad, el gobierno estatal insiste en una estrategia basada en eventos, celebraciones y repartición de migajas. Con el proceso electoral de 2027 en el horizonte, la pregunta es inevitable: ¿show de cabaret o gobierno?
La frase “al pueblo, pan y circo” surge en la antigua Roma como una crítica al poder que prefería distraer a la población con dádivas y entretenimiento antes que garantizar derechos y bienestar. Más de dos mil años después, el concepto parece describir con precisión quirúrgica lo que ocurre hoy en San Luis Potosí.
El gobierno de Ricardo Gallardo Cardona ha privilegiado una política de eventos y celebraciones frente a problemas estructurales que siguen sin resolverse: deficiencias en el sistema de salud, falta de obra pública de calidad, dotación de agua potable de calidad en diversas zonas del estado, carencias en el sistema educativo y una percepción de inseguridad persistente y creciente en municipios y comunidades, con una guardia civil que parecen más extorsionadores que cuerpo de seguridad pública y que además, nadie controla ¿o sí?
La escena se repite cada año. Durante fechas emblemáticas, como el Día de Reyes, el aparato gubernamental se despliega para repartir roscas y encabezar actos festivos en colonias y municipios, muchas veces acompañado por alcaldes y funcionarios afines al proyecto del Ejecutivo. El fondo, sin embargo, permanece intacto: los problemas de la vida cotidiana no se resuelven repartiendo o haciéndose roscas .
Gobernar implica fortalecer a los municipios, coordinar estrategias de seguridad, garantizar servicios públicos eficientes y apostar por instituciones sólidas. No obstante, la prioridad del actual gobierno parece concentrarse en la promoción política y en la construcción de una imagen mediática, más cercana al entretenimiento que a la administración pública, por ejemplo, su estilo y hambre de acercarse a la farándula lo han llevado a hacerse compadre de varios artistas gruperos.
A esta situación se suma la fragilidad institucional. Aunque la Fiscalía General del Estado, el Poder Judicial y el Legislativo se presentan como órganos y poderes autónomos, en la percepción ciudadana su actuación está alineada con el Ejecutivo, lo que debilita la confianza en la impartición de justicia y en el equilibrio de poderes.
Con la elección de 2027 cada vez más cerca —cuando se renovará la gubernatura, el Congreso local y los ayuntamientos—, el debate ya no puede postergarse. San Luis Potosí necesita preguntarse qué tipo de gobierno quiere: uno basado en eventos y propaganda o uno enfocado en resolver los problemas reales del estado.
La expresión original es panem et circenses y aparece en una sátira del poeta romano Juvenal, escrita a finales del siglo I y principios del siglo II d.C. Juvenal criticaba que el pueblo romano había renunciado a su responsabilidad político a cambio de dos cosas:
Pan: distribución gratuita o subsidiada de alimentos, principalmente trigo, para evitar el descontento social.
Circo: espectáculos masivos —carreras de cuadrigas, combates de gladiadores, fiestas públicas— que distraían a la población de los problemas reales del Imperio.
Hoy por este tipo de hechos, sin ninguna duda podemos coincidir con aquellos pensadores que afirmaron : la historia es cíclica.
El futuro político de nuestra entidad se está definiendo desde ahora y habrá solo dos caminos. La ciudadanía tiene la palabra.
Excelente día.




